¡Oh! cuánto tiempo silenciosa el alma mira en redor su soledad que aumenta como un péndulo inmovil: ya no cuenta las horas que se van! No siente los minutos cadenciosos a golpe igual del corazón que adora aspirando la magia embriagadora de tu amoroso afán. Ya no late, ni siente, ni aún respira petrificada el alma allá en lo interno; tu cifra en mármol con buril eterno queda grabada en mí! Ni hay queja al labio ni a los ojos llanto, muerto para el amor y la ventura esta en tu corazón mi sepultura y el cadáver aquí!
En este corazón ya enmudecido cual la ruina de un templo silencioso, vacío, abandonado, pavoroso sin luz y sin rumor; Embalsamadas ondas de armonía elevábanse a un tiempo en sus altares; y vibraban melódicos cantares los ecos de tu amor.
la versión que me aconsejó Flor, dejo aquí también.
Bailar de lejos no es bailar, es como estar bailando solo tú bailando en tu volcán, y a dos metros de ti bailando yo en el polo. Probemos una sola vez,
bailar pegados como a fuego abrazados al compás,
sin separar jamás tu cuerpo de mi cuerpo.
Bailar pegados es bailar, igual que baila el mar con los delfines, corazón con corazón, en un solo salón dos bailarines, corazón con corazón, y en un solo salón abrazadísimos los dos, acariciándonos, sintiéndonos la piel, nuestra balada va a sonar, vamos a probar, probar el arte de volar.
Bailar pegados es bailar, bailar pegados es bailar es bailar. Verás la música después, te va pidiendo un beso a gritos y te sube por los pies, un algo que no ves, lo que nunca se ha escrito.